Labor del abogado, ¿buitre o doctor?

 

Conversando ayer con un cliente con quien tenemos hace varios años un servicio preventivo multidisciplinario que involucra contadores, auditores externos, certificadores de precios de transferencia y a nosotros como asesores fiscales y que ha sido muy exitoso, con varias de las fiscalizaciones que les ha praticado SUNAT cerradas sin observaciones, me comentaba de algún conocido suyo del mundo empresarial que le preguntaba, «¿pero que ganan con eso tus abogados?»

La pregunta se entiende por el paradigma clásico del abogado buitre, que se alimenta de los problemas de los demás, para quien las contigencias de sus clientes son una buena noticia. Ese paradigma que se nutre de situaciones de película como la del abogado que persigue ambulancias para captar como cliente al accidentado en países donde las indemnizaciones por lesiones son millonarias y que da lugar a chistes como «¿en que se diferencia un abogado de un buitre? en que uno es un carroñero que se alimenta de los despojos de los demás y el otro es un ave».

En el caso de nuestro cliente, por este paradigma su conocido no entiende qué ganamos los asesores fiscales al diseñar junto con él un producto preventivo, que permita evitar litigos con SUNAT, porque cree que el negocio del abogado está en que exista el conflicto.

Lo cierto es que un abogado también puede ser un doctor, que cura en salud. Los médicos, en principio, también se benefician de que alguien enferme, pero en medicina se ha sabido demostrar las ventajas de la prevención. Ejemplos hay múltiples, pero quizá el que más ha podido calar a nivel de conocimiento general, es el de la detección a tiempo del cáncer vía chequeos preventivos periódicos.

Para el abogado, al igual que con los médicos, hay un honorario moral al saberse curador de posibles contingencias antes que un beneficiario de la desgracia ajena ya consumada, las fiscalizaciones cerradas sin contingencias son un éxito, no una menor cantidad de trabajo. Un abogado preventivo, también, se alinea con los intereses de su cliente, en lugar de estar a la expectativa de que éste tenga problemas.

Ayer también asistí a la charla organizada por el Instituto Peruano de Derecho Tributario – IPDT y SUNAT donde se expuso el programa de cumplimiento colaborativo que impulsa esta última junto con el BID, donde justamente se busca como objetivo el alineamiento previo para reducir litigiosidad, futuro para el que, productos preventivos como el que tenemos implementado con este cliente, serán de gran utilidad.

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