EEUU y Venezuela: Reflexiones para abogados

Cuando la ley es brújula y el poder es mar, el abogado necesita más que un mapa: necesita timón (principios), norte (valores) y coraje para seguirlos.

De jóvenes, muchos nos enamoramos del Derecho pensando que es sinónimo de justicia. Creemos que las leyes, aprobadas por la sociedad, son su expresión más pura. Con el tiempo, descubrimos que la justicia también es un prisma: hay zonas donde todos vemos lo mismo… y otras donde lo justo es “según el cristal con que se mira”. Si extrapolamos esto a culturas distintas, el desacuerdo se ensancha: lo que es justo para unos, puede ser injusto para otros.

La intervención de EE. UU. en Venezuela es un ejemplo: ¿qué sirve mejor a la justicia y a su objetivo primordial: la convivencia pacífica, ordenada y productiva? ¿Liberar por la fuerza a un país de un dictador opresor y combatir el narcotráfico? o ¿Respetar irrestrictamente el Derecho Internacional y la soberanía de los Estados como principio base de paz mundial?

La respuesta se complica al agregar a la ecuación motivos e intereses: ¿es “justo” si se hace para restaurar la democracia o frenar ilícitos que te afectan? ¿deja de serlo si el motor es el control geopolítico y financiero de recursos?

Otra cosa que también aprendemos luego, es que la relación entre Derecho y poder es compleja. El Derecho es brújula; el poder es mar. A veces la brújula ordena al mar (cuando hay un capitán -otro poder- con capacidad de enforcement); otras veces el mar arrastra la brújula (cuando no hay contrapesos). Quien ocupa el poder suele moldear las normas a su noción de justicia y, porque no decirlo, también a sus intereses o los de otros; por eso cambian según sopla el viento político. En teoría, la división constitucional de poderes es el timón. En la práctica, los peruanos sabemos que la marea puede superar el diseño.

En el caso EEUU – Venezuela hay un poder que desborda al Derecho (internacional y doméstico) sin que otro poder tenga capacidad real de hacerlo cumplir. Cuando eso pasa, la ley puede quedar “pintada”: letras en papel, como ha ocurrido muchas veces en la historia.

Madurar profesionalmente es saber reconocer ese entorno y manejarse con principios. ¿Qué significa?

  • Actuar desde valores y defender lo que cada uno considera justo en base a ellos.
  • Leer el contexto (cambiante) y diseñar en base a él estrategias que defiendan aquellos intereses del cliente que estén alineados con ese concepto de justicia.
  • Construir enforcement: evidencia sólida, foros adecuados.
  • Participar en la formación del Derecho: cuestiona, propón, para alinear la normativa a lo que consideras justo.

Conclusión:

  • Sin enforcement, la ley es brújula sin barco. Prioricemos contrapesos reales.
  • La justicia es un rango, no un punto. Reconoce la pluralidad y cuida la convivencia.
  • El poder moldea normas; el abogado moldea estrategias. Hazlo con ética.
  • En entornos turbulentos, la técnica vale, pero el carácter manda.

ZUZUNAGA & ASSERETO ABOGADOS