Imagina dos empresas que buscan lo mismo: usar un intangible de duración limitada que se agotará en el tiempo, como un software.

Si lo compran, puede deducir de su renta el precio pagado en un solo ejercicio o amortizarlo hasta en 10 años.

Si lo producen internamente, no pueden amortizar ni deducir como gasto su costo de producción. Solo podrán reconocerlo como costo computable si algún día lo venden, caso contrario nunca deducen su inversión.

Mismo activo, mismo desgaste económico… tratamiento distinto.

La raíz del problema está en el Informe SUNAT N.° 000104‑2025‑SUNAT/7T0000, donde concluye expresamente que el costo de producción de intangibles de duración limitada no puede amortizarse y no puede deducirse como gasto, salvo en caso de haber sido comprados, porque la norma exige que exista un “precio pagado” que derive de la cesión definitiva del intangible.

El problema es que esta lectura absolutamente literal reduce “precio pagado” a “precio de adquisición”, ignorando que económicamente también “pagas” cuando produces: materiales, mano de obra, costos indirectos.

Se construye una diferencia basada en terminología, no en sustancia económica y con ello se genera un trato desigual sin justificación técnica, pese a que ambos intangibles se agotan en el tiempo.

Lo más grave es que esta diferencia de trato tributario desincentiva la innovación, porque penaliza a quien crea y privilegia a quien compra.

Cuando una distinción carece de razonabilidad y genera discriminación solo por un formalismo, la discusión deja de ser solo tributaria… y empieza a ser constitucional.

Conclusiones claras

  • Tratar la inversión como costo tiene sentido; prohibir su amortización, no.
  • Si el intangible es de duración limitada, su valor económico se extingue, por lo que la amortización es un mecanismo lógico y técnicamente consistente.
  • Hoy el sistema empuja a comprar, no a innovar.
  • La regla privilegia al adquirente y castiga al desarrollador. Y eso afecta directamente la política pública de innovación, digitalización e I+D.
  • No hay fundamento técnico, económico ni de política fiscal para discriminar entre dos activos idénticos en naturaleza, solo porque uno fue producido y el otro comprado.
  • Si la distorsión proviene de una lectura literal, corresponde ajustar la norma para reestablecer coherencia, igualdad y neutralidad tributaria.
  • Es momento de abrir la discusión: la amortización de intangibles de duración limitada producidos internamente debe ser permitida. La innovación no puede seguir siendo castigada tributariamente. A misma naturaleza económica → mismo tratamiento fiscal.

Muchas gracias a Gerardo André Rosales Diaz y a Diario Gestión por recoger mis comentarios sobre esta materia, que pueden ser revisados aquí, junto con los de otros destacados especialistas: https://lnkd.in/emPk68zk

INFORME N.º 000104-2025-SUNAT/7T0000

ZUZUNAGA & ASSERETO ABOGADOS